
Haga una lista de control de energía como la que ponemos a continuación y al final del día revise las opciones que ha cumplido.
También es importante enseñarles a los niños a apagar las cosas y ser responsables en el gasto de energía, por ejemplo enseñándoles cómo corre el contador de gas o de corriente cuando se utilizan distintos aparatos. Así se darán cuenta de la energía y el dinero que malgastamos.
En este planeta tenemos que controlar y replantearnos nuestro consumo energético. Tirar energía es tan malo para el medio ambiente como tirar comida y en Europa tenemos la mala costumbre de dejar las luces encendidas sin necesidad o los televisores en modo en espera toda la noche, entre otras barbaridades energéticas. Y nada de esto es bueno para un mundo en el que tenemos que aprovechar unos recursos fósiles cada vez más escasos.
Las reservas naturales de petróleo, carbón y gas que hay en el mundo se están agotando a un ritmo rápido y depende de nosotros como consumidores no solo controlar cómo los utilizamos nosotros mismos, sino también asegurarnos de comprar productos de empresas que se hayan planteado su impacto en el medio ambiente.
Muchos fabricantes de alimentos se están pasando a las renovables, con energía solar térmica, eólica, ciclos combinados, geotérmica, hidroeléctrica, aprovechamiento de agua de lluvia, energía undi y maremotriz o reciclaje de aguas residuales, para reducir su huella de carbono y garantizar un futuro sostenible para el planeta. Aunque puede que no tenga espacio ni recursos para instalar paneles solares en su casa, hay cosas sencillas que marcan la diferencia, como utilizar la lavadora o el lavavajillas solo cuando tenga una carga plena, y esto lo notará no solo en su consumo de energía sino también en la factura.
Cada vez hay más conciencia de que el agua es un recurso precioso, con lo que cada vez se intenta más reducir tanto la cantidad de agua que consumimos como la que tiramos. Se gasta mucha agua en beber, cocinar o lavar, pero aún más en fabricar cosas como alimentos, papel, ropa de algodón, etc. Como indica www.waterfootprint.org, para reflejar el gasto de agua tanto directo como indirecto de un consumidor o fabricante tenemos la huella de agua. La huella de agua de una persona, comunidad o empresa se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios que consume la persona o comunidad o que produce la empresa.