
Por eso le proponemos el reto de intentar reciclar hoy dos cosas, como periódicos o botes de cristal.
Si ya recicla, ¿por qué no le ayuda a alguien más? Si tiene algún vecino ya mayor, es posible que no se dé cuenta del efecto que tiene esto para el planeta, o que no tenga claro cómo separar los distintos materiales.
Aunque es necesario envasar los alimentos para protegerlos y asegurar que lleguen a la nevera o despensa en estado óptimo, tendemos a utilizar demasiado embalaje en algunas cosas. Como los consumidores no hagamos el esfuerzo para reciclar todo ese material sobrante, vamos de camino a un desbordamiento de los vertederos.
El objetivo principal del envasado es conservar el producto, protegerlo de daños,hacerlo más atractivo para el consumidor y más fácil de transportar. Habitualmente, el envase también nos permite ver lo que hay dentro, su valor nutricional, la fecha de caducidad y datos de dónde y cómo se produjo. Pero también es cierto que muchas empresas utilizaban y utilizan demasiado material de envasado, y ahora hay diversas organizaciones que tienen como fin reducir este problema.
Ahora muchos productores de alimentos están cambiando de material de envasado, pasándose a opciones más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente que son fáciles de reciclar o que se elaboran con productos reciclados. Esto no solo redunda en beneficio del medio ambiente, sino que también resulta más económico para las empresas en cuestión y supone una cantidad mucho menor de residuos que van al vertedero.
La reducción es aún mejor que el reciclaje. Muchas empresas alimentarias están realizando esfuerzos importantes no solo para introducir materiales reciclables en su gama de envases sino también para reducir la cantidad y peso del embalaje utilizado. Esto es una buena noticia para todos nosotros, ya que nos ahorra el tiempo de estar mirando qué parte va en cada contenedor de reciclaje.
Pero las empresas no son las únicas que utilizan demasiado embalaje; también nosotros, los consumidores, muchas veces gastamos una gran cantidad de bolsas para llevarnos la compra del supermercado a casa, bolsas que a menudo acaban en la basura. Muchos supermercados europeos han puesto en marcha planes de bolsas duraderas que se pueden utilizar una y otra vez; en algunos casos, el cliente compra la bolsa la primera vez y cuando se deteriora el supermercado la cambia de forma gratuita.